El Hospital Nacional Dr. Juan José Fernández, en Mejicanos, ubicado en la urbanización Zacamil, habilitó un nuevo espacio de parto con habitaciones individualizadas y recursos poco habituales en la imagen tradicional de una maternidad pública: tinas con agua caliente, pelotas de ejercicio, lianas de apoyo y taburetes que permiten adoptar diferentes posiciones durante el trabajo de parto.
La novedad no está solamente en cómo luce el lugar.
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El objetivo es que las mujeres tengan mayor libertad de movimiento, privacidad y acompañamiento durante el nacimiento, sin dejar el entorno hospitalario necesario para responder ante una emergencia.
El parto en el Zacamil ya no se limitará a una cama

Una de las diferencias más visibles está dentro de las habitaciones.
Las pacientes podrán contar con herramientas que facilitan cambiar de posición y afrontar distintas etapas del trabajo de parto. Entre ellas hay pelotas, lianas de apoyo, tinas con agua caliente y taburetes que permiten posiciones verticales cuando las condiciones médicas lo permiten.
El espacio también integra áreas para evaluación, nacimiento y recuperación, además de quirófanos y servicios vinculados con la atención neonatal.
Después del nacimiento, el modelo contempla que madre y bebé puedan permanecer juntos cuando ambos se encuentren en condiciones adecuadas.
El área tiene capacidad proyectada para atender alrededor de 1,800 partos al año, equivalentes a unos cinco o seis nacimientos diarios.
Para quienes conocen desde hace años al Zacamil como uno de los hospitales públicos de referencia del país, el cambio será fácil de percibir: la experiencia de llegar a tener un bebé allí tendrá un escenario muy diferente al de una sala de maternidad convencional.









