¿Revisar el celular es lo último que haces antes de cerrar los ojos? Responder mensajes, mirar videos o desplazarse por las redes sociales desde la cama se ha convertido en una rutina para millones de personas. Sin embargo, el cerebro no necesariamente interpreta esos minutos frente a la pantalla como una preparación para descansar.
La evidencia científica relaciona el uso de dispositivos electrónicos cerca de la hora de dormir con horarios de sueño más tardíos y, en diversos estudios, con un descanso de menor duración o calidad. Un análisis realizado en más de 122,000 adultos encontró que utilizar pantallas diariamente antes de acostarse estaba asociado con una prevalencia 33% mayor de mala calidad del sueño y con acostarse más tarde. No obstante, los expertos señalan que el fenómeno es mucho más complejo que culpar únicamente a la luz azul.
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El cerebro recibe señales para mantenerse despierto
El organismo posee un reloj biológico o sistema circadiano que regula los periodos de sueño y vigilia mediante señales como la luz. Las pantallas emiten luz visible de longitud de onda corta, conocida como luz azul, la cual puede suprimir la producción de melatonina y mantener un mayor estado de alerta.
Sin embargo, el problema no se reduce a este factor óptico. El uso nocturno del celular también compite directamente con el tiempo de descanso, retrasando el momento de apagar la luz. Asimismo, la estimulación cognitiva y emocional generada por contenidos dinámicos activa la mente justo cuando debería reducir su actividad, dificultando la transición hacia un sueño profundo y reparador.









