El Salvador podría avanzar hacia mejores condiciones para atraer inversión y conseguir dinero prestado a menor costo si mantiene sus reformas económicas y cumple el programa acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), según un análisis de Santander US Capital Markets fechado el 9 de septiembre.
En términos sencillos, Santander considera que el país podría “subir de categoría” ante los mercados durante los próximos años. Esa categoría la determinan agencias como Moody’s, Fitch y S&P, que evalúan qué tan riesgoso consideran prestarle dinero a un país y qué capacidad tiene para pagar sus deudas.
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El análisis plantea que El Salvador podría pasar de los actuales niveles de la categoría B hacia BB en unos cuatro o cinco años, siempre que mantenga el programa con el FMI, continúe ordenando sus cuentas públicas y avance con reformas económicas.
Llegar a BB sería una mejora, aunque todavía no significaría alcanzar el llamado grado de inversión, que es el nivel en el que un país es considerado suficientemente seguro para que una gama más amplia de grandes fondos e inversionistas pueda colocar dinero en él.
¿Qué significaría para la inversión en El Salvador?
La importancia está en lo que ocurre cuando mejora la confianza en un país.
Cuando los mercados consideran que prestar dinero a un Gobierno implica mucho riesgo, normalmente le exigen intereses más altos. Si ese riesgo disminuye, el país puede aspirar a conseguir financiamiento en mejores condiciones y volverse más atractivo para determinados inversionistas.
No significa que una mejora de calificación haga bajar inmediatamente los precios o subir los salarios. Su efecto es más amplio: pagar menos por la deuda deja mayor margen financiero y una mejor percepción del país puede favorecer nuevas inversiones.
Santander también destaca que este proceso no dependería únicamente de reducir gastos o mejorar ingresos. El banco vincula el crecimiento futuro con sectores como turismo y manufactura, además de reformas en educación y salud. Incluso menciona los resultados obtenidos por 171 escuelas públicas salvadoreñas evaluadas con PISA for Schools como una señal del potencial de mejorar la preparación de la población.
Una oportunidad, no una garantía
Santander no está anunciando una nueva calificación para El Salvador ni asegurando que alcanzará el grado de inversión. Está planteando una posible ruta de varios años si las condiciones económicas y las reformas se mantienen.
El propio documento también aclara que se trata de una comunicación de marketing de Santander y no de investigación independiente de inversión.
El presidente Nayib Bukele compartió el análisis en X con una breve frase: “Gradually, then suddenly”, que puede traducirse como “gradualmente y luego de repente”.
La lectura de Santander, en definitiva, es que El Salvador tiene ahora una oportunidad: convertir las mejoras recientes en un proceso que reduzca su riesgo financiero, abarate su acceso al dinero y abra mejores condiciones para la inversión en los próximos años.










